San José Sánchez del Río niño mártir cristero con estandarte guadalupano.

10 de Febrero: San José Sánchez del Río – El Niño que Murió de Pie

Imagina tener 14 años. A esa edad, la mayoría piensa en la escuela, los amigos o el fútbol. Pero en 1928, en un México dividido por el odio a la fe, un niño de Sahuayo, Michoacán, estaba pensando en algo mucho más grande: en dar la vida por su Rey.

Hoy, 10 de febrero, celebramos a San José Sánchez del Río, cariñosamente conocido como «Joselito». Es el mártir más joven de la Guerra Cristera y la prueba viviente de que la valentía no depende de la edad, sino del tamaño del corazón.

Su historia es dura, sí, pero es necesaria. Nos recuerda que la libertad de creer que hoy disfrutamos, se pagó con sangre inocente.

El Contexto: ¿Qué fue la Guerra Cristera?

Para entender a Joselito, hay que entender su época. En 1926, el gobierno de Plutarco Elías Calles promulgó leyes que buscaban ahogar a la Iglesia Católica: se prohibió el culto público, se expulsó a sacerdotes extranjeros y se cerraron escuelas religiosas. El pueblo se levantó en armas al grito de «¡Viva Cristo Rey!».

Joselito quería unirse a los cristeros, pero su madre se oponía por ser muy pequeño. Su respuesta fue legendaria y desarmó cualquier argumento: «Mamá, nunca ha sido tan fácil ganarse el Cielo como ahora».

El Portaestandarte de la Virgen

Finalmente, logró unirse a las tropas del general Prudencio Mendoza, no como combatiente, sino como portaestandarte. Y aquí está su gran conexión guadalupana: Joselito cabalgaba al frente, cargando la bandera con la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Él sabía que Ella era la «Capitana» de esa lucha. No peleaban por política, peleaban por Ella y por su Hijo. Su devoción era tal que, incluso en el momento de su muerte, su grito no fue solo para Cristo, sino un binomio inseparable: «¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!».

«Yo no hago falta, usted sí»

El 6 de febrero de 1928, durante un enfrentamiento intenso, mataron el caballo del jefe cristero, el general Guízar Morfín. Joselito, viendo que iban a capturar a su líder, saltó de su propia montura y se la ofreció diciendo: «Mi general, tome mi caballo y sálvese. Usted le hace falta a la causa; yo no hago falta».

El general escapó, pero Joselito fue capturado. Lo encerraron en la iglesia de su propio pueblo, Sahuayo, la cual los soldados federales habían convertido, por burla, en un gallinero. Al ver el sacrilegio, Joselito mató a los gallos de pelea del gobernador, diciendo que la casa de Dios no era un corral. Esto selló su sentencia de muerte.

La Carta a su Madre (El Testamento de un Niño)

Desde su prisión, sabiendo que lo iban a matar, escribió una carta a su mamá. Es uno de los documentos más conmovedores de la historia de la Iglesia en México. Te la compartimos íntegra:

«Cotija, lunes 6 de febrero de 1928.

Mi querida mamá: Fui hecho prisionero en combate en este día. Creo que en los momentos actuales voy a morir, pero no importa, mamá. Resígnate a la voluntad de Dios. No te preocupes por mi muerte, que es lo que me mortifica; antes diles a mis hermanos que sigan el ejemplo que les dejó su hermano el más chico.

Y tú haz la voluntad de Dios, ten valor y mándame la bendición juntamente con la de mi padre. Salúdame a todos por última vez y tú recibe el corazón de tu hijo que tanto te quiere y verte antes de morir deseaba.

José Sánchez del Río.»

El Martirio: Huellas de Sangre hacia el Cielo

Lo que siguió fue de una crueldad inimaginable. Para hacerlo renegar de su fe, los soldados le desollaron (cortaron la piel de) las plantas de los pies. Así, sangrando y con un dolor atroz, lo obligaron a caminar descalzo hacia el cementerio municipal. Le decían: «Si gritas ‘Muera Cristo Rey’, te perdonamos y te llevamos al hospital».

Pero Joselito, en lugar de quejarse, rezaba y gritaba más fuerte sus vivas. Al llegar al borde de la fosa, le preguntaron burlonamente qué mensaje le mandaba a su padre. Él respondió: «Que nos veremos en el Cielo». Fue apuñalado y finalmente recibió el tiro de gracia. Antes de morir, trazó una cruz en la tierra con su propia sangre y la besó.

Su presencia en la Basílica de Guadalupe

Aunque sus restos descansan en Sahuayo, Michoacán, la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe (INBG) tiene una conexión especial con él.

En la Antigua Basílica (Templo Expiatorio de Cristo Rey), Joselito está representado en la pintura monumental de los mártires. Pero el detalle que pocos conocen y que emociona a los jóvenes está en la Nueva Basílica: las reliquias de primer grado de San Joselito se encuentran expuestas justo a un costado de las reliquias del también joven y recién canonizado San Carlo Acutis.

Verlos juntos es un mensaje poderoso: un mártir mexicano de 1928 y un ciberapóstol italiano del siglo XXI, unidos por la misma Eucaristía y la misma pasión por el Cielo. Es una parada obligada para cualquier peregrino joven que visite La Villa.

…Para terminar

La vida de San Joselito nos sacude. A veces nos quejamos porque hace frío para ir a misa o porque nos da pena rezar delante de los amigos. Este niño de 14 años caminó con los pies desollados sin dejar de alabar a Dios.

Hoy es un día para pedir por los jóvenes de México. Para que encuentren causas que valgan la pena, ideales altos y una fe que dé sentido a su vida. Conocer su historia es vacuna contra la tibieza.

Preguntas Frecuentes

¿Cuándo fue canonizado? Fue declarado santo por el Papa Francisco el 16 de octubre de 2016. Es el santo más reciente y joven de la Cristiada en ser elevado a los altares.

¿Qué significa «Viva Cristo Rey»? Era el lema de los cristeros. Significaba reconocer que, por encima de cualquier presidente o ley humana, Jesús es el único Rey del universo y de las conciencias.

¿Por qué es patrono de los monaguillos? Porque antes de unirse a la lucha, servía en el altar y defendió la sacralidad del templo (incluso frente a los gallos de pelea). Es modelo de servicio y respeto por las cosas sagradas.

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